Afinación

Afinar un piano para que las clavijas queden asentadas en su sitio es una especialidad

 

Generalmente, las personas que utilizan un afinador electrónico, no tienen el entrenamiento auditivo para realizar esta tarea por oído; o bien, no conocen la teoría necesaria. En principio, ante las situaciones y problemas que surgen en la práctica regular de la afinación, el oído y el cerebro son capaces de tomar mejores decisiones que las que dicte un afinador electrónico. El oído ejercitado de un afinador, supera al electrónico, porque puede evaluar y entender mucho mas rápida y eficientemente las reacciones de inestabilidad del piano, y es capaz de definir con muchísima mas exactitud y detalle, las frecuencias y distorsiones sonoras que afectan el resultado final de la afinación. Gracias a la percepción psicoacústica de los “batimientos” o trémolos que capta el oído humano, se pueden realizar múltiples pruebas de seguridad, chequeando auditivamente las terceras, las quintas, las octavas y otros intervalos, para evaluar si estos están en correcta relación de afinación. Por el contrario, el afinador electrónico, no permite realizar ésta práctica. Por estas razones, y otras mas técnicas, sin lugar a dudas, el oído permite obtener resultados muy superiores a los que se logran con un afinador electrónico; ya que hasta ahora, no se ha diseñado ningún dispositivo capaz de alcanzar a copiar las múltiples tareas de descarte y deducción que realiza el cerebro al momento de afinar un piano por oído.

Aprender afinar un piano es un formación de 3 años en Holanda.